El término bullying, ha cobrado más importancia con el paso del tiempo. Según el IV Informe ‘La opinión de los estudiantes’ sobre acoso escolar: 1 de cada 4 niños sufre bullying en España.
El colegio debe ser un lugar donde sentirse segura, seguro, para poder aprender desde la calma. Un lugar donde niñas y niños no sientan que compiten por obligación y maldad. Un lugar donde no tengan miedo sino ganas de compartir experiencias con los demás.
Hace unos días publiqué un Reel en mi cuenta de Instagram (@creercreciendojuntos) donde hablaba que el bullying o acoso escolar es cosa de todos.
El Acoso Escolar (Bullying)
El acoso escolar, también conocido como Bullying, es una forma de maltrato entre iguales en el que hay una conducta de persecución (física o psicológica) de una o varias personas hacia el mismo alumno/a con intencionalidad de herir, asustar, humillar o enfadar y que se repite en el tiempo. Cuando este acoso se produce a través de tecnologías digitales, hablamos de ciberacoso.

Muchas personas ven a niños peleando y le restan importancia diciendo “es cosa de niños”. Pero no, no es cosa de niños únicamente, ya que ellos tan sólo están expresando algo que les está ocurriendo, o están imitando algo que han visto de los adultos que le rodean.
TRABAJO EN CASA
Tus hijos imitan aquello que te ven hacer a ti, palabras, gestos, expresiones, posturas… ¿te has parado alguna vez a observar si la manera de expresarse se parece a cómo lo haces tu?
Cuando una niña o un niño en su propia casa se siente infravalorado porque están contínuamente comparándolo con un hermano mayor, con un primo o con un amigo que saca mejores notas o hace tal cosa “mejor”, o porque intenta ayudar en algo y le dicen “quita que tú no sabes”, este niño va a ir guardando en su mente esas palabras que le dicen de manera repetida a lo largo del tiempo y llegará un momento en el que se lo crea. De este modo no creerá en él mismo o ella misma, y su autoestima será baja.
Creerá que es menos capaz de hacer cosas que el resto de personas. Y por ello, lo que vive en casa lo llevará a clase para poder sentirse visto, importante,valorado… mejor que otros.
O puede ocurrir justo lo contrario. Que fuera de casa también se sienta que no sabe hacer nada y por lo tanto le será muy difícil relacionarse con las demás personas y le costará tener amigas, amigos. Estudiar le costará mucho ya que en su mente no para de decirle “No vales para esto, no sabes”.
En Aprendizaje
Un niño no puede dar aquello que no ha aprendido, por lo que si en casa no tiene gestos de amor, palabras de amor, de lo que puede llegar a hacer positivamente con ganas y decisión para lograr todo lo que desee en su vida, no podrá dar a los demás aquél afecto que tanto necesita.
Vivir con un adulto que no le dedica tiempo para estar juntos, ya sea madre e hija/o, padre e hija/o, padres e hija/o, tutor/a legal y niña/o juntos hace que crezca sin esa necesidad básica que es sentirse seguro (apoyado, amado y escuchado).
En el Reel mencionado anteriormente, hablo de la importancia de darnos cuenta los adultos lo antes posible para acabar con el acoso ya que, detrás de estos actos hay experiencias, emociones, sensaciones, pensamientos y sentimientos que necesitan ser estudiados, vistos y desde ahí poder hacer un entrenamiento (que no un control) de qué sucede dentro del niño y cómo puede hacer ahora que sabe lo que le sucede. Qué herramientas nuevas podrá utilizar por sí mismo para mejorar cada día.
Sí, somos los adultos que rodeamos a los niños los que tenemos que ver cómo hablamos de las demás personas, cómo hablamos de nosotros mismos, y cómo hablamos y tratamos a nuestras niñas y niños. Porque necesitan una educación libre de juicios para que respeten que los demás sean diferentes a él o ella.

Es así cómo se evitarán en gran medida que vivan experiencias tan desagradables y graves en numerosas ocasiones como es el acoso escolar.
Porque cómo crecen mentalmente será por la educación que nosotros les demos en su desarrollo día a día.
SIN JUICIOS NI PREJUICIOS
Además de una educación libre de juicios, es necesario y liberador para la mente y el cuerpo que aprenda a hablar de sus emociones libremente, que pueda expresarlas sin que le sean oprimidas. Que cuando se sienta triste por lo que le ha ocurrido no se les diga “no llores”, o cuando se enfada “no pongas esa cara de…”
Y sí decirle:
- “¿Qué ha ocurrido, quieres que hablemos de ello?”
- “Estoy aquí, cuando me necesites podemos hablar”
- “Me encantaría poder ayudarte a sentirte mejor y encontrar una solución a lo que te ha ocurrido, ¿puedo ayudarte?”
Que sepa que pueden hablar de lo que necesite cuando lo necesite porque ahí estás para ella o para él.
Los niños y niñas dan lo que reciben como amor incondicional a través de abrazos, palabras, miradas, risas… Y lo dan hoy, y lo darán en su futuro a las personas que vaya conociendo y con las que vaya conviviendo, pareja, hijos, compañeras/os de trabajo…dando amabilidad, coherencia, ejemplo, tolerancia o intolerancia, escucha, pasividad, solidaridad…
El niño que es acosado, es muy posible que se sienta sin habilidades ni capacidad para afrontar a la persona que le está acosando. Que se sienta menos importante, sin saber salir de lo que le está ocurriendo. Que su autoestima sea baja y cada vez vaya peor. Incluso puede llegar a autolesionarse en casos graves donde ya no sabe qué más hacer, cómo salir de esa situación que le supera.
TODA AYUDA ES NECESARIA
En ambos casos, tanto para el niño que es acosado, como para el niño que está acosando, contar con profesionales que le ayuden a conocerse internamente, a trabajar y entrenar su autoestima, su capacidad y habilidad para poder superarse a sí mismo sin competir con los demás.
También les ayuda a conocer y expresar sus emociones desde la amabilidad y cuidarse a él mismo primero para luego poder cuidar de los demás es imprescindible.
Como lo es aprender que puede hablar todo aquello que le molesta, de lo que tiene miedo y necesita expresar en un ambiente de confianza, siempre desde la amabilidad.
Y todo lo anterior se aprende, se entrena, se desarrollan habilidades, mentalidad y capacidad para que pueda llevar una vida en equilibrio. Una vida donde no se haga daño a sí mismo, ni tampoco a las personas que le rodean. ¿Te imaginas un mundo así? Las vidas de las personas que te rodean pueden experimentarlo, así como tu misma si lo estás sufriendo en tu propia casa o en la casa de alguien que conoces.
Aquí estoy para poder ayudarte. En mis clases para niñas y niños el entrenamiento que hacen les ayuda a prevenir sufrir acoso escolar, mejorando su autoestima, trabajando sus creencias limitantes (aquello en lo que creen que no valen, que no saben hacerlo). Y si ven a alguien que lo está sufriendo, no tengan miedo a hablarlo con aquellas personas que puedan ayudarle.
Recuerda, el acoso escolar es cosa de todos. No es un tema de niños y tenemos que pararlo ya.

