Adivinanza: Siempre está contigo y no te das cuenta. Nunca se te olvida en casa. Le gusta jugar con el aire y aunque quieras, no para. Se agita cuando corres y se calma cuando paras. ¿Qué es?
Hoy hablamos de la respiración.
¿Por qué comienzo hablando de ella?
Porque es fundamental para nosotros, y también para nuestras niñas y niños, el conocer y gestionar nuestra respiración para vivir de una forma más saludable y consciente.
Dependemos absolutamente de nuestra respiración para vivir ya que, podemos dejar de caminar, de jugar, de leer, escribir, trabajar, pero no podemos nunca vivir si dejamos de respirar.
Se puede entrenar y aprender a respirar.
¿Por qué es importante la respiración, además de para poder vivir? Porque la respiración es el primer eslabón de un estado de consciencia que nos permite:
- Mantener la calma
- Favorecer a un estado de atención que puede llevarnos a que nuestra visión y nuestra mente se abra, para poder tener perspectiva de lo que está sucediendo. Y en momentos de «problemas» que yo prefiero llamarlos retos diarios, cada día sabemos que vamos a tener algún reto y hemos de aceptarlo porque de eso va la vida, ¿verdad? Pues la respiración nos permite tener la mente abierta para encontrar soluciones a esos retos…
- Y nos permite tener en cuenta nuestro cuerpo, y poder cuidarlo y entenderlo.
Sin duda la respiración es la base para llegar al ser interior. En las clases siempre comenzamos con prácticas de respiración, para que las niñas y los niños sean conscientes de que está ahí, que es importante conocerla y tenerla presente. Y desde esa consciencia podemos seguir trabajando.
RESPIRACIÓN CONSCIENTE – EL ANCLA
Es importante respirar de manera consciente y para ello podemos practicar cada día. De ser posible, sería ideal si calculáis un tiempo con nuestras niñas y niños antes de ir al colegio por la mañana. O a media tarde, quizá después de su llegada del colegio. Esto ayuda mucho cuando salen de clase con una energía muy alta y hay veces que necesitan de nuestra ayuda para que puedan bajarla.

Con la práctica anterior podemos preguntarnos en qué lugar nos fue más fácil sentir y notar los movimientos de la respiración.
A ese lugar lo vamos a llamar ancla.
Ese es lugar donde colocaste tu mano es tu ancla para los momentos en los que estás más nerviosa o nervioso. Puedes volver a tu ancla, al lugar donde más notas tu respiración para calmarte.
Y cuando ya conocemos nuestro ancla, podemos ayudar a nuestras hijas e hijos a que conozcan la suya para que en sus momentos de frustración puedan acudir a ella, y así calmarse tras hacer unas respiraciones conscientes.
Lo primero es siempre estar calmados nosotros, y así podremos ayudar a que se calmen. Acompañarles en ese momento. Al principio necesitará de tu ayuda, o la ayuda de alguien que lo practique, y con el tiempo ella o él solo recurrirá a su respiración al darse cuenta del estado en el que se encuentra.
A menudo le pedimos a los niños que observen y piensen con detenimiento qué es lo que han hecho mal y qué no deberían repetir. Pero cuando están estresados y ansiosos, preocuparse por lo que les está sucediendo dándole vueltas todo el rato a lo mismo sólo aumentará su respuesta corporal de estrés.
FRENANDO EL ESTRÉS
¿Cómo frenar una respuesta al estrés demasiado intensa?
Tienen que aprender a percibir cuando su cuerpo les está enviando señales de que los pensamientos y sentimientos están empezando a tomar el control. Parar a notar cómo es nuestra respiración en este momento, si es rápida o lenta, y detenerse a hacer unas respiraciones conscientes, les va a ayudar a calmarse y volver a su eje.
Y una vez estamos todos en calma, podemos hablar y comunicarnos de otra manera. Tenemos que permitirnos y permitirles parar para sentir y conocer qué está sintiendo y qué está sintiendo tu hija o hijo. Piensa que sois un equipo (parando y escuchando), y que es de esta manera como mejor puedes ayudarlo.
Respirar en el suelo con su peluche preferido en la barriga para ver cómo se mueve el peluche, es una actividad que también ayuda a comenzar en esta práctica en edades más tempranas.
Te invito a que practiques todas estas respiraciones con tus hijas e hijos; es algo que os va a ayudar a todos los miembros de la familia.

