Hace unos años, escuché a uno de mis mentores decir «merece la pena probar no quejarse durante unos días y no formar parte, de ninguna manera, de los chismes que se generan al cabo del día». Reducir los chismes ayuda a vivir de una manera más libre y más empática.
Así que me dije: Suena divertido… ¡Voy a probarlo!
Y así lo hice. Lo probé, entendí y comprobé por mí misma que me restaban mucha energía, además de hacerme perder minutos e incluso horas de mi día porque, ver a una amiga significaba hablar de la vida de otras personas que realmente no me aportaban nada positivo en mi día a día (y por tanto en mi vida).
Es más, si la otra persona hubiera estado escuchando lo que se comentaba, seguramente no se sentiría feliz sino todo lo contrario y, ¿por qué iba yo a querer hacer daño a alguien que además no me había hecho nada a mi?
Muchas de estas personas no eran ni amigas, con muchas de ellas ni siquiera había hablado jamás…
Así que, decidí ponerme la chaqueta de no hablar sobre el cuerpo, ni la vida de aquellas personas que tenían su propia vida y que ni yo les aportaba nada, ni ellas a mi.
ENTENDIENDO LA DIFERENCIA
Esto es muy diferente a ayudar a las personas que vienen a mi porque tienen un problema real y entonces podemos ver juntas si hay o no una solución, o simplemente necesitan hablar sin que yo les aporte una ayuda que llegue de mis palabras, sino más bien de mi escucha.
Con esto también hay que medir muy bien a quiénes decides ayudar del modo que sea ya que, hay personas que viven en el victimismo y les gusta estar ahí. Son personas que necesitan ser escuchadas (todo normal hasta aquí) pero que todo lo que viven es, según su punto de vista «una pena». Y lo ven todo en negativo… Estas personas también te restan energía. Y sobre todo si intentas que cambien… pero no lo hacen porque simplemente no es su momento y no sabemos si lo será alguna vez. Tan solo si ellas mismas deciden hacer un cambio, conseguirán cambiar. Pero este es otro tema que daría para otra entrada de blog.
Por ese cambio del que hablaba en el párrafo anterior y también al comienzo del post sobre probar hacer cosas nuevas, es que cada una y cada uno tenemos que tomar la decisión, y nadie más puede hacerlo por nosotr@s. Y por ello te hago la siguiente propuesta. Y te animo a hacerla porque como te dije antes, para mí supuso un antes y un después en tomar decisiones sobre cómo llevar las riendas de mi vida.
RETO:
Durante 7 días, comenzando hoy o mañana si tu día de hoy ya se está terminando, evita conversaciones donde se esté hablando de la vida o el cuerpo de otra persona. No participes en ellas si te encuentras en un grupo de personas que lo hacen, no generes comentarios (chismes o cotilleos) de este tipo.
Puede ayudarte a diferenciar si lo es preguntándote, ¿esto es un comentario o una manera de ayudar a alguien? ¿Puede ser hiriente para la otra persona esto que estoy escuchando, diciendo o apunto de decir? ¿Cómo me sentiría yo si escuchase a otras personas decir esto mismo sobre mí, si fuera un comentario sobre mi cuerpo o sobre mi vida?
Al hacer esta práctica descubrí, entre otras cosas, que sentía que el hablar de otr@s me hacía a mí y a las otras personas con las que compartía esa conversación, en alguien “mejor”, en alguien “superior” a la persona de la que hablábamos. Descubrí también que era una manera de sentirme parte de un grupo… y es que todos los seres humanos necesitamos sentirnos parte de un grupo para sobrevivir porque somos seres sociales. Pero esa no era la forma más sana de pertenecer a nada…
Ahora tengo personas que me nutren a mi lado y sé ver las que no lo hacen. Ahora sé que puedo nutrir a otras personas y decido hacerlo cada día con mi pureza, mi calma, mi cariño a ellas y mi presencia. Con esto puedo ayudar, puedo curar y me siento feliz dedicando mi día a ayudar más que a herir. Hoy decido cuidarme y cuidar, y este reto te ayuda a eso.
Puedes llamarlo reto o si esta palabra no te gusta… llámala actividad, ejercicio o ponle el nombre que decidas y con el que mejor te sientas.
¿Pero Qué es el chisme?

En Wikipedia la definición consiste en hablar de alguien o algo, tan bien como mal, aunque generalmente de forma desfavorable, sin que la persona en cuestión esté presente. Algunos sinónimos son habladuría, comadreo, rumor o el coloquial chisme.
Entonces el chisme es la difusión de información o rumores sobre una persona o grupo de personas que pueden ser verdaderos o falsos. Reducir los chismes ayuda a vivir de una manera más libre y más empática.
El chisme en la infancia

A temprana edad, los chismes pueden tener un impacto negativo en las niñas y los niños al crear un ambiente de desconfianza y falta de respeto en su entorno, ya sea en la escuela o en su comunidad. También puede causar problemas de autoestima y afectar la relación de los niños con sus amigos y familiares. Es importante enseñar a los niños a manejar y evitar el chisme, y a tratar a los demás con respeto y empatía.
Puede ser especialmente dañino ya que los niños aún están aprendiendo sobre las relaciones sociales y cómo tratar a los demás, como también puede afectar a su capacidad para confiar en los demás, y puede crear un ambiente de competencia y hostilidad en el aula o en su comunidad. También puede causar problemas de relación entre los niños, y puede llevar a la exclusión social y al aislamiento.
Disminuir los chismes con la Atención plena
La práctica de la atención plena (mindfulness) puede ser útil para ayudar a los niños a manejar y evitar el chisme. La atención plena, como ya hemos dicho en otra entrada, es una técnica que consiste en prestar atención conscientemente al momento presente, sin juzgar.
Se puede enseñar a los niños a ser conscientes de sus pensamientos y sentimientos, y a ser más conscientes de las palabras y acciones de los demás. Esto les ayudará a desarrollar una mayor comprensión de sus propios pensamientos y sentimientos, y les ayudará a reconocer y evitar situaciones de chisme.
También se les pueden enseñar técnicas de meditación y relajación para ayudarles a manejar el estrés y la ansiedad relacionadas con el chisme. Esto les ayudará a desarrollar una mayor capacidad para regular sus emociones, y por tanto a manejar mejor las situaciones de chisme.
Es importante, además, fomentar el diálogo y ayudarles a desarrollar habilidades sociales y de comunicación, para que puedan expresar sus pensamientos y sentimientos de manera efectiva y resolver conflictos de manera constructiva, y no de forma despectiva, destructivas o en forma de chismes.
Reducir los chismes ayuda a vivir de una manera más libre y más empática.
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